¿Quién cultivará las tierras?

En las próximas décadas, el sector agropecuario centroamericano enfrentará un reto demográfico importante en términos de la edad de los productores.  Esta situación es semejante en Estados Unidos, y entre los países de la región, es más pronunciada en El Salvador.

Casi la mitad de los agricultores salvadoreños son mayores de 50 años.  El IV Censo Agropecuario 2007/08 indica que el 26.1% de los productores tenían 59 años de edad o más, y otros 21.2% tenían entre 49 y 58 (gráfica).  Asimismo, la población agrícola tiene una edad promedio bastante superior que la de los ocupados de otros sectores.

La distribución por edades tiene varias implicaciones importantes:  un grupo grande de agricultores están llegando al final de sus años productivos, y su interés en cambios sustanciales en sus cultivos o sus sistemas de producción puede ser menor, comparado con productores más jóvenes o con mayor educación.

Segundo, existe la inquietud sobre quién cultivará la tierra en el futuro, ya que las nuevas generaciones han logrado obtener más educación y buscan oportunidades diferentes a la producción agropecuaria tradicional.  Por ejemplo, entre los beneficiarios de un programa de cooperación en las hortalizas, solamente el 30% manifiestan que hay alguien en su familia que continuará con sus actividades agrícolas.  Para muchos residentes rurales, el trabajo agropecuario ya no llena sus expectativas laborales.  Con mayor escolaridad, es más probable que un joven no se percibe a sí mismo en labores intensivas de campo bajo el esquema tradicional de agricultura y busca oportunidades en otro sector o en las áreas urbanas.

Sin embargo, los jóvenes sí responden cuando perciben que hay oportunidad para ellos.  La experiencia del programa Fortas de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) en Caluco, Sonsonate, es muy ilustrativa.  Al promover la diversificación productiva en hortalizas y la asociatividad para la comercialización, muchos productores han triplificado sus ingresos, y ahora un alto porcentaje de los nuevos productores en el programa son menores de 30 años.

¿Cómo atraer a estas nuevas generaciones para formar parte de un nuevo sector, como agroempresarios que buscan una producción más tecnificada, con vínculos directos con una comercialización más moderna y con el procesamiento con mayor valor agregado?  La importancia de este tema ha sido reconocida en el Plan de Agricultura Familiar (PAF) del Ministerio de Agricultura y Ganadería, con la intención de dirigir acciones específicas para los jóvenes en el área rural.  Las soluciones pueden ser de dos líneas estratégicas:

  • Promover la tecnificación y diversificación de la agricultura, incorporando modernos métodos de producción, para aumentar los ingresos potenciales e incentivar a los jóvenes a entrar a la agricultura.
  • Proporcionar capacitación a los jóvenes en temas agropecuarios por medio del mayor acceso a la educación formal, incluyendo bachilleratos agrícolas y la Escuela Nacional de Agricultura, y no formal, incluyendo Escuelas de Campo Agropecuarios como las utilizadas en Perú y Colombia y recién implementadas en el PAF.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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