Por arreglar un problema, se empeora otro: como el nuevo subsidio al gas incentiva el uso de leña en El Salvador

A principios de 2011, se realizó un cambio en el sistema del subsidio al gas licuado en El Salvador.  En lugar de un subsidio directo al precio, se empezó un sistema de entrega directo de dinero en efectivo, pero este cambio ha causado un efecto indirecto negativo, un mayor consumo de leña, generando impactos nocivos para la salud y el medio ambiente.

Desde un subsidio generalizado…

Desde 1996, el precio del gas licuado para tambos de hasta 25 lb estaba prácticamente congelado, aislado de los cambios en otros costos de la vida.  El gobierno pagaba la diferencia entre el precio oficial y el precio de importación a las compañías gaseras.  Entonces, cualquier persona, pobre o rico, podría comprar cualquier cantidad de gas al precio subsidiado.

El subsidio era generalizado, sin ninguna diferenciación por necesidad económica, más bien, las familias más pobres, especialmente en el área rural, no utilizaban gas para cocinar y no se beneficiaban el subsidio.  Un análisis de Fusades con datos de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2005/06 de la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC), demostró que del 40% de hogares más pobres, casi la mitad, el 47.4%, no recibían el subsidio, porque utilizaban leña para cocinar.

…a uno “racionalizado”

Luego, en marzo de 2011, se flexibilizó el precio, que resultó ser más de US$15 por un tambo de 25 lb, cuando su precio oficial anterior era de US$5.10 por un tambo de 25 lb.  También se implementó un sistema de entregar dinero directamente a los hogares, equivalente a US$8.50 mensuales, que luego se ajustó a US$9.10, para subsidiar la compra de un tambo por hogar por mes.  Pero la entrega del dinero no está atada a la compra, sino más bien, la persona que lo recibe lo puede usar para cualquier compra.  Entonces, la persona no necesariamente tiene que seguir comprando gas.

Para muchos, la leña es más barata

Como el gas experimentó un incremento de precio de 210.4% con el cambio en la política, para muchos consumidores de gas, la leña llegaba a ser una opción más atractiva.  Para las familias que encuentran leña o talan árboles, ellas valoran su esfuerzo como un costo menor que el costo de un tambo de gas.  Para las familias que compran leña, según el Indice de Precios al Consumidor de DIGESTYC, la leña ha aumentado 8% durante 2011, y evidencias anecdotales indican que su venta se ha incrementado fuertemente.  Si compran leña o carbón, observadores del mercado señalan que se han triplicado los precios desde el cambio del subsidio.  ¿Cuánto más pueden subir la leña y el carbón?  El precio de ambas materiales puede subir hasta que llega a un nivel de sustitución con el tambo de gas según las preferencias del consumidor, ya que la oferta no es muy responsiva.

Para el año 2010, la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de la DIGESTYC estimaba que el 9.9% de los hogares urbanos y el 53.8% de los hogares rurales utilizaban leña para cocinar.  No sabremos cuantos hogares han cambiado de gas a leña en 2011 hasta que estén disponibles los resultados a mediados del próximo año.  Pero es probable que es un número notable, generando impactos negativos en la salud y el medio ambiente.

El costo ambiental

De la leña consumida en el país, no sabemos cuánto proviene de una fuente sostenible, por ejemplo, la poda de cafetales, versus la leña de tala de los árboles.  Pero varias estimaciones indican que la demanda nacional para madera excede la capacidad de producción.  Al excluir el café, en 2002, solamente el 9.7% de la superficie nacional estaba cubierta con bosques.  Entonces, en el país “más deforestado en el hemisferio después de Haiti”, se está fomentando aún más la deforestación, cuyas consecuencias son variadas e incluyen:

  • Menos filtración de agua a los acuíferos, lo cual reduce la disponibilidad para el uso humano
  • Mayor erosión y pérdida de la capacidad productiva del suelo
  • Incremento en el azolvamiento que reduce la vida útil de los embalses para la generación hidroeléctrica
  • Aumento en las temperaturas ambientales
  • Mayor escorrentía que fomenta las inundaciones
  • Paisajes menos atractivos para el turismo

El costo social

Otro impacto negativo del mayor uso de leña es en la salud humana.  Según la Organización Panamericana de Salud, en 2007, más de 3,200 niños murieron en El Salvador debido a infecciones respiratorias agudas (IRA).  Estas infecciones pueden tener múltiples causas (contaminación del aire con emisiones de vehículos, epidemias, y contaminación en el hogar), pero uno de los principales es la contaminación de aire adentro del hogar por el humo de las cocinas.  El uso de leña en una cocina abierta produce toxinas en el aire 10 veces superior al límite permitido por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) de Estados Unidos.  Un estudio en Guatemala estimó que se podría reducir la mortalidad infantil a causa de las IRA en 60% al eliminar la contaminación de aire en el hogar, y que las cocinas mejoradas y cocinas de gas producen 80 o 90% menos contaminación comparado con una cocina al fuego abierto.

La contaminación por el humo afecta especialmente a mujeres y niños, que pasan más tiempo en el hogar.  El Banco Mundial ha estimado que el 60% de las muertes causadas por contaminación en el hogar en el mundo, son niños menores de 5 años.  ¿Cuánto es valor de estas vidas truncadas por el humo de las cocinas en El Salvador, además el costo al sector público de la salud para tratar estas enfermedades?

¿Qué se debe hacer?

Vincular la entrega del subsidio a la compra del gas.  El Ministerio de Economía ha señalado que se cambiará el sistema al uso de una tarjeta electrónica para todos los programas de subsidio, usando como modelo la “Tarjeta Solidaria” de la República Dominicana.  El consumidor lleva la tarjeta a una tienda, un sistema electrónico (por instalarse) le acredita el subsidio, y el consumidor solamente paga la diferencia en el precio del tambo.  Esta medida urge.

Retomar y expandir los esfuerzos para usar cocinas mejoradas o gasificadas para familias sin acceso a gas.  Las estufas mejoradas ventilan el humo por un tubo en el techo y usan menos leña, mientras que cocinas gasificadas como la Turbococina, utilizan mucho menos leña y generan menos humo.

Postdata:  Según Ministerio de Economía, el consumo del gas ha bajado casi 14%, pero lo atribuyen solamente al reducción de contrabando, mientras que los distribuidores señalan que solamente 5% fue contrabando y el resto por cambiar a leña.  Veremos con las cifras de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de DIGESTYC para 2011, disponibles más o menos en mayo de 2012.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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