Día Mundial de la Alimentación, ¿un día para celebrar o solo observar?

Reciente, se celebró el Día Mundial de la Alimentación, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).  O mejor, como decía mi suegra sobre sus cumpleaños, se observa y no se celebra.  Todavía hay 925 millones de personas que sufren de hambre en el mundo.  La recesión económica que empezó en 2008 tuvo impactos nocivos en los indicadores sociales en muchos países del mundo, incluyendo la pobreza y la inseguridad alimentaria.  Durante los próximos años, la mayor volatilidad y el alto nivel de precios de los alimentos continuarán, lo cual no facilita la reducción de la cifra de hambrientos.

Esto no es un fenómeno exclusivo de los países en desarrollo; por ejemplo, el número de familias con inseguridad alimentaria en Estados Unidos aumentó 30% entre 2007 y 2011.  Pero es en los países de menores ingresos donde el problema es mucho más agudo.

En el reciente Informe de Coyuntura Social de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), con Lissette Calderón, escribimos el artículo “Los precios de alimentos y su impacto en las familias vulnerables”.  Todos los indicadores nutricionales de El Salvador han mejorado en los últimos 25 años, pero no debemos considerar que esto sea suficiente.  En El Salvador, todavía hay 600 mil personas con subnutrición, es decir, un consumo insuficiente de calorías, alrededor de 9% de la población.

Persiste una brecha importante entre las cifras rurales y urbanas.  Es irónico que el campo, donde se producen los alimentos, es el lugar de mayor desnutrición.  En un post en septiembre, conversamos sobre la pobreza entre los agricultores; como el costo de la canasta básica es la línea de pobreza extrema, podemos intuir que esas familias en extrema pobreza están inseguras en su alimentación.

También hay focos donde la alimentación inadecuada es mayor.  Por ejemplo, el retardo de talla, un indicador de desnutrición crónica, entre niños de primer grado en 2007 fue en promedio 15.5%, pero en Cacaopera, Morazán, fue de 40.8%, y en Tacuba, Ahuachapán, 48.1%.  En muchos casos, la cifra es mayor en zonas de producción de café, porque los trabajadores agrícolas tienen menos acceso a tierras para sembrar milpas comparados con otras partes del país.

En los Objetivos de Desarrollo del Milenio para El Salvador, tristemente el Programa Nacional de las Naciones Unidas (PNUD) señala que la meta de reducir en 50% el porcentaje de niños menores de 5 años con bajo peso, es de “difícil cumplimiento”.  Asimismo, el Índice Global del Hambre de Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias (IFPRI, por sus siglas en inglés) indica que el porcentaje de la población salvadoreña con subnutrición fue 7% en 2001 y 9% en 2011.  Parte de este retroceso es debido a las crisis de precios de alimentos, pero otro factor importante es el letárgico crecimiento económico.  Programas de asistencia alimentaria tratan el síntoma de la desnutrición, pero la enfermedad básica es la pobreza, y para reducir la pobreza, un componente elemental es el crecimiento económico.

¿Qué está planeando el gobierno?  En mayo de 2011, se lanzó la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional 2011-2015, y la Asamblea Legislativa está estudiando varias propuestas de ley.  Estas acciones son los primeros pasos para un nuevo combate al problema de la desnutrición, y para que en el futuro podamos celebrar este día y no solo observarlo.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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2 Responses to Día Mundial de la Alimentación, ¿un día para celebrar o solo observar?

  1. carlos says:

    Me parece un tema interesante logrando manejar la problemática a nivel municipal y departamente, estableciendo más de 2 millones de salvadoreños bajo la línea de pobreza y deficiente o nula alimentación, o 10 millones de centroamericanos en esta situación o 30 millones de latinoamericanos, pero lo más interesante es que no se adoptan las tecnologías orientadas a la producción limpia, reciclar los insumos y materiales, como el fortalecimiento de las capacidades del recurso humano, mediante la mejora del conocimiento y las técnicas que nos permitan una agricultura rentable bajo un modelo de protección de los productores por cada región.

  2. Rosa Vargas says:

    Que interesante!, el viernes pasado visitamos una comunidad de pescadores del cerron grande en Chalatenango que sufren de inseguridad alimentaria, ya que depende de la pesca del embalse y ahora el tiempo es muy malo para su actividad. Parece que no tenemos como país un diagnostico de todas las zonas con alto grado de inseguridad alimentaria, es como que suponemos que todas y todos los salvadoreños tienen disponibilidad y acceso a una adecuada alimentación. Para mi muchas de estas problematicas tuvieran un avance significativo si dentro de las politicas publicas se le apostara prioritariamente a la reactivacion agropecuaria del país, no con pequeños programas de pocos recursos y corta duracion, ni con soluciones mediaticas….con programas de largo plazo que mida en sus indicadores el avance en los indices de desarrollo humano, no en un promedio para el país, sino en el avance de estos indicadores en cada comunidad, iniciando por las más vulnerables actualmente.

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