Avances y desafíos para la agroindustria azucarera, parte II

La semana pasada, vimos los avances que la agroindustria azucarera ha logrado en El Salvador, incluyendo aspectos tecnológicos, institucionales y comerciales.  En esta oportunidad, analizamos algunos de los desafíos grandes del sector, relacionados con el mercado global, regional y nacional.  Quedan pendientes los temas laboral y ambiental para la parte III.

Se considera el azúcar el producto agropecuario cuyo mercado mundial es el más distorsionado.  Casi todos los países exportadores, y muchos de los importadores importantes, proporcionan subsidios a la producción y/o protejan sus fronteras con altos aranceles.  El nivel promedio de distorsión, medido por el Equivalente al Subsidio al Productor (ESP), en los países desarrollados, es superior al 50%.  El excedente de producción de estos mercados nacionales distorsionados llega al mercado mundial, pero su precio de venta no corresponde a su costo de producción porque los costos se recuperan en las ventas a los mercados domésticos respectivos.  Asimismo, porque es un mercado de excedentes, y los países productores siempre aseguren el abastecimiento de sus mercados internos, cuando haya alguna contracción en la producción, el porcentaje de reducción en la disponibilidad para el mercado mundial es aún más grande.  Esto lleva a un alto grado de volatilidad de precio en ese ámbito.

Aunque el precio internacional del azúcar es relativamente alto por ahora, cuando algún día regresa a niveles bajos, esto tiene un impacto directo en el precio promedio recibido por los productores salvadoreños.  Asimismo, en la manera que la producción crezca en el futuro, mientras que el consumo nacional y las exportaciones preferenciales crecen más lentamente, más y más producción tendría que ir a ese mercado volátil de excedentes, y una mayor parte del ingreso de los productores está sujeto a esa volatilidad.

¿Cómo manejar ese riesgo de ingresos fluctuantes?  Una opción es dejarlo a la discreción y planificación de cada productor.  Pero sabemos que muy pocos son tan precavidos, y no solamente los productores sufren, sino la economía en general por el efecto multiplicador.  Otra opción es crear un fondo, donde los productores, por medio de los ingenios, contribuyen un porcentaje de sus ingresos según el precio promedio cuando está en un nivel alto, y luego en los años flacos, recibiría un ingreso adicional de ese fondo.  Es una situación semejante al café, y hemos visto que cuando el precio está bajo, hay interés de crear un fondo para apoyar los ingresos, pero cuando el precio vuelve a subir, ese interés desaparece.  Pero las experiencias de México y Colombia demuestran que es factible construir este tipo de fondo.

Segundo, el mercado regional.  El azúcar todavía está en el Anexo A del sistema de integración económica de Centroamérica, lo cual significa que por ahora está exento al libre comercio en la región y está sujeta a “controles de importación”.  Si no estuviera exento, es probable que Guatemala, que produce cinco veces el azúcar de El Salvador, es el sexto productor más grande del mundo, y se beneficia de mayores economía de escala e integración vertical en los ingenios (buena parte de los cañales son propiedad de los ingenios), pudiera tomar una parte significativa del mercado salvadoreño.  Esto no significa que no habría caña en El Salvador; el país siempre pudiera aprovechar sus cuotas preferenciales, pero competir con Guatemala en el mercado nacional definitivamente sería un reto.  Sin embargo, la región sigue caminando hacia una remoción completa de las barreras al comercio, aunque lentamente, y es probable que los países de la unión aduanera retomen el tema de qué hacer con el Anexo A algún día en el futuro.

Finalmente, el mercado nacional.  El azúcar oficialmente tiene un relativamente alto nivel de protección, con un arancel de importación de 40%.  Además existe el requisito de fortificar con vitamina A todo el azúcar destinado al consumo nacional, para reducir la ceguera en el país.  Las estadísticas de salud indican que la fortificación ha sido un éxito, pero sí representa un obstáculo adicional para los países exportadores que no tienen un requisito semejante.  Luego, en el mercado nacional, los ingenios utilizan una sola empresa distribuidora; entonces, no hay competencia de precio al consumidor entre ellos.  Estas situaciones han sido señaladas por la Superintendencia de Competencia, y ha recomendado que se revisen cada uno de ellas, aunque no hay certeza sobre la implementación de sus recomendaciones.

También existe una relación tensa entre los ingenios y las industrias usuarias del azúcar, como dulces y bebidas.  Normalmente, el precio del mercado salvadoreño es superior al mercado mundial, y estos consumidores industriales presionaron para poder importar azúcar del mercado mundial; al final negociaron algunos descuentos de precio con los ingenios.  Sin embargo, durante los últimos años, con frecuencia, el precio mundial ha sido más alto que el precio nacional.  Pero cuando esta situación cambia en el futuro (probablemente no muy cercano), la presión de la industria volverá.  Y no se sabe qué decisión que tomaría el gobierno.

La próxima semana, veremos los desafíos laborales/tecnológicos y ambientales de la agroindustria azucarera en El Salvador.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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3 Responses to Avances y desafíos para la agroindustria azucarera, parte II

  1. El sistema de producción de caña de azucar es, a mi criterio, después del café el segundo del sector agricola de mayor importancia, debido a una serie de beneficios sociales y económicos, que genera al país; aunque hay que hacer la valoración ambiental para su consideración en ese factor importante del triangulo de la agricultura sostenible.

    El paso a una agroindustria de mayor peso sería muy importante para el país. Ignoro los avances tecnológicos en las fabricas de azucar y mas aún de la agroindustria de la misma en El Salvador. En algunos casos se ha criticado que vendemos la materia prima producida en el país y la importamos despues ya procesada. ese análisis habria que hacerlo para desarrollar las actividades de investigación dentro de un plan de unos cinco años, para que se generen alternativas nacionales al respecto.

    • amyangel5 says:

      Gracias por su comentario. El tema ambiental también presenta grandes desafíos, incluyendo la frontera agrícola, la quema de la caña, el uso de madurantes y otros químicos. Más sobre esto la próxima semana.

  2. edenilson torres says:

    seria interesante valorar la generación de riqueza y pobreza en el entorno de la producción y transformación, comercialización de la caña

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