Feliz Día Internacional de la Mujer a las mujeres del agro

hojas volantes montadas-5Tener enfoque de género no es una cuestión de decir “los productores y las productoras”.  Eso es pura palabrería, y, según la Real Academa Española, equivocado.  Como dice la FAO: “El enfoque de género considera las diferentes oportunidades que tienen los hombres y las mujeres, las interrelaciones existentes entre ellos y los distintos papeles que socialmente se les asignan.” Para lograr los mejores resultados en una política o un proyecto, hay que entender, incorporar y atender estas diferencias.

Se ha estimado que las mujeres producen el 30% de los alimentos en América Latina.  Como escribí antes, el IV Censo Agropecuario de El Salvador (2007), encontró 45,676 productoras, 11.5% del total de agricultores del país. Igualmente, aún si no son el productor oficial de una familia agrícola, aportan son su sudor a sus resultados, ya más de 288 mil mujeres trabajan como familiares no remuneradas en la agricultura, el 52.3% de esta fuerza laboral.

Pero tradicionalmente, las mujeres no han recibido la atención debida en los esfuerzos de desarrollo productivo, como señala la FAO: “los agentes de extensión tienden a no considerar a las mujeres a causa de creencias erróneas, pero comúnmente arraigadas. Se asume que las mujeres no contribuyen de manera importante a la producción agrícola, que tienen poca autoridad en materia de toma de decisiones sobre cultivos y que son menos capaces de entender los mensajes de extensión, además de ser tímidas, difíciles de contactar y reacias a las innovaciones.”

Si se quiere transformar la agricultura en el país, es necesario conocer los enfoques y servicios que deben ser diferentes para que las mujeres pueden aprovechar plenamente las oportunidades de capacitación y práctica plenamente.  Puede ser tan sencilla que tener una guardería, u horarios especiales para que asistan más mujeres.  Otra opción es tener capacitaciones solamente para mujeres para que se sienten que tienen la libertad para preguntar y participar.  Pero hay que considerar los obstáculos que pueden ser diferentes para las mujeres para desarrollar lo aprendido, desde lo físico hasta lo geográfico o cultural.

Los grupos asociativos de mujeres también son otra opción.  Con frecuencia, las mujeres tienen habilidades de organización sobresalientes cuando se les presente la oportunidad.  Otra ventaja es que al aumentar los ingresos de la mujer, hay una mayor probabilidad de que se beneficia a toda la familia, versus solamente los ingresos de los hombres (por eso los programas de transferencias condicionadas, como Comunidades Solidarias Rurales, entrega el efectivo a las mujeres de la familia beneficiaria).  En otras palabras, tener un enfoque de género no solo es justo, es buena política pública.

Un paso positivo ha sido el establecimiento de una cuota mínima de participación de mujeres (y de jóvenes) en los programas del Plan de Agricultura Familiar y en los proyectos del FIDA en el país.  Pero hay que asegurar también que las mujeres alcanzan posiciones de liderazgo y que se benefician plenamente de los programas de apoyo.  En los procesos de evaluación de estos programas, va a ser muy interesante ver si las mujeres logran aprovechar plenamente sus beneficios, y así podemos empezar a ver una verdadera transformación agropecuaria en el país.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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