¿Se debe regular la especulación? ¿Cómo?

En el post anterior, analizamos el acaparamiento.  Hoy vemos otro concepto también mencionado con frecuencia en los días recientes, la especulación.

El diccionario de la RAE define especular como “Efectuar operaciones comerciales o financieras, con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios.”  Entonces, supone una apuesta que el precio aumentará, aunque el especulador normal no posee suficiente volumen para tener una injerencia directa en el precio, es decir, no tiene dominio del mercado.  En contraste, el acaparador tiene mucha certeza que el precio subirá debido a su posición de dominio, como vimos antes en el blog.

La especulación es una actividad común, e incluso es promovido para el beneficio de los pequeños productores; por ejemplo, el gobierno salvadoreño ha facilitado la especulación con las entregas de silos metálicos de menor volumen a los productores, lo cual les permite guardar una parte de su producción para una venta posterior a mejores precios.

Slide1Estos aumentos de precios pueden ser una ocurrencia normal, debido a la estacionalidad que suele suceder cuando la producción de un bien, por ejemplo, granos básicos, se concentra en pocos meses del año pero su demanda es estable (gráfica).  Otro factor que puede generar la especulación es anticipar una restricción futura en la oferta, por ejemplo por problemas de cosecha causados por el clima, como ha sucedido con el maíz blanco en esta última semana por noticias de reducción en la cosecha por la sequía, aunque es producto que no llegaría al mercado hasta noviembre.  Los que demandan maíz (incluyendo a los comerciantes que lo re-vendan) evalúan que si hay habrá mayor escasez en el futuro, es estratégico asegurar un mayor suministro bajo las condiciones del momento, lo cual genera una puja de precios en el mercado.

La especulación en las leyes

Cabe mencionar que existe otro uso de este término; en algunos países con controles de precios, la venta a precios superiores al precio controlado se clasifica como “especulación”.  Por ejemplo, el Código Penal de Colombia, en su Art. 298, penaliza la especulación, como la venta de un producto de primera necesidad a precios superiores a los oficiales.  En su Art. 301, sanciona a “El que realice maniobra fraudulenta con el fin de procurar alteración en el precio de los artículos o productos oficialmente considerados de primera necesidad…”.  Este delito es titulado como “agiotaje”, definido como la “especulación abusiva y sin riesgo para obtener un lucro inmoderado, con perjuicio de terceros” en el Diccionario de la RAE.

En Venezuela, el marco regulatorio incluye la “Ley Especial en Defensa Popular contra el Acaparamiento, la Especulación, el Boicot y cualquier otra Conducta que Afecte el Consumo de los Alimentos o los Productos sometidos a Control de Precios”, en vigencia desde febrero de 2007.  En el Art. 21, define a la especulación como el acto de una persona quien “venda alimentos o productos sometidos a control de precios es forma directa o a través de intermediarios, a precios superiores a los fijados por las autoridades competentes”.

En El Salvador, la Ley de Protección al Consumidor, en su Art. 18 acápite h), señala que queda prohibido a todo proveedor “utilizar cualquier maniobra o artificio para la consecución de alza de precios o acaparamiento de alimentos, artículos de primera necesidad y de servicios esenciales”.  No menciona la especulación específicamente, y no se debe interpretar que este acápite incluye la especulación normal en su definición más común, ya que la ley detalla el objetivo de una “consecución de alza de precios”, como ejercer una influencia directa para aumentar los precios, y no la acción de simplemente esperar un mejor precio, como en la especulación.

El frijol en 2010/11

Sin embargo, en 2010, cuando el precio al mayorista de frijol rojo en San Salvador se disparó 43.7% entre agosto y septiembre, la DC inició investigaciones y luego procesos sancionatorios contra cuatro empresas comercializadoras de frijol rojo por prácticas abusivas.

Según la DC, en el momento del alza de precios, no hubo disminución en la oferta del producto, sino una presunción de que la afluencia al mercado del frijol iba a ser deficitaria a partir de noviembre, entonces “la lógica del libre mercado indicara que el alza debió haberse producido en dicho mes o en el siguiente”.

La maniobra utilizada, según la DC, fue que los proveedores elevaron su precio de venta, igual que los otros comerciantes, aunque habían importado a un precio normal todavía en septiembre, “valiéndose para ello de la especulación”.  O de otra forma,

“Puede colegirse que el alza de en el precio del frijol en El Salvador se debió a una especulación en relación con la oferta del grano y no a una causa real.  Esta maniobra fue altamente especulativa y fue virtualmente adoptada por todos los mayores importadores de frijol en nuestro país.”

“Incrementó los precios de venta del frijol, no existiendo justificación comprobada por la cual tal incremento fuera responsabilidad o efecto de otros actores o factores influyentes en el mercado, utilizando como maniobra principal las ventas a precios muy superiores a los valores de compra, lo cual generó un incremento en el margen bruto de ganancias”. 

Entonces, en efecto, no se controla el precio, pero sí, se controla el margen, lo cual funciona como un control de precios móvil y tiene el mismo impacto de desincentivar la comercialización.  Luego, las dudas salen.  ¿Cuál es un margen aceptable?  ¿Quién decide?  ¿Cómo?  Esta postulación también presume que el mercado no funciona, y que sería mejor que el gobierno decida que nivel de rentabilidad deben tener sus actores.

Slide2Pero hay otro problema; se basan los dictámenes en cifras preliminares de producción de Nicaragua, que proyectaban una mayor cosecha en 2010/11 que el año anterior.  Las cifras finales de producción de Nicaragua indican que la cosecha cayó en 5%, mientras que la de El Salvador cayó en 12% para 2010/11 comparado con el año anterior (gráfica).  También fue el segundo año consecutivo de reducción en la producción en la región.  Entonces, sí, hubo menor oferta.  Las fuerzas del mercado ya anticipaba esa reducción en la oferta, generando el incremento de precio a partir de septiembre.

Finalmente, no se toma en cuenta las dificultades de flujo financiero por el mayor costo de reemplazo de inventarios que los comerciantes tendrían.  Es decir, sí, vendieron en septiembre con buen margen, pero para comprar más frijol para reemplazar ese inventario, tendrían que pagar un mayor precio en octubre.  Entonces, no todo es ganancia.

Me parece que este es un tema que requiere mucha más discusión en el país.

En el próximo post, discutiremos una opción de política para los granos básicos, regresar al IRA.

En este link puede ver los dictámenes del Tribunal Sancionador de la DC y buscar 3 de estos en julio de 2011 y otro en septiembre, relacionados con el artículo 44e de la Ley de Protección al Consumidor.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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2 Responses to ¿Se debe regular la especulación? ¿Cómo?

  1. Alvaro Trigueros says:

    A mí me surgen ideas-oportunidades para hablar del mercado, aunque en lo agropecuario tiene una complejidad que yo no domino. Pero menciono, por ejemplo, un alza de precio no sólo es resultado de una escasez en el mercado, por el lado de la oferta, sino también una señal a los productores para que siembren más, o para los supuestos especuladores para que importen. Claro, digo no soy experto en esto, porque con sequía no se cómo se puede sembrar más. Pero aquí hay que destacar el papel bueno de los supuestos especuladores, ya que al importar incrementan la oferta y evitan que el precio suba aún más. ¿Cómo hubieran subido los precios si estas cuatro empresas no hubieran importado? y ¿qué pasa con los incentivos para sembrar? Por ejemplo, si el precio no puede subir ante un clima adverso por un control de precios, que a lo mejor requiere invertir en riego, más cuidado de la planta, u otros esfuerzos que pudieran salvar cosecha, ¿qué productor se va a preocupar por hacer estos cuidos si no puede recuperar su inversión? ¿Y qué decir, si los que siembran maíz y frijoles están entre los más pobres del país, los queremos empobrecer más? Claro, el precio del consumidor no es el precio del productor.

  2. Pingback: ¿Qué es el acaparamiento? | Rumiando sobre el agro

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