Recomendaciones para el buen manejo de contingentes de importación

Como una medida para reducir el precio del frijol rojo, en julio de este año, por medio del Acuerdo no. 727, el Gobierno de El Salvador abrió un contingente de importación de 9 mil tm (198 mil qq) de frijol rojo, vigente hasta el 31 de octubre.  El propósito del contingente, o cuota, es aumentar la oferta en el país con producto importado, cuyo precio de importación no tendría que reflejar el 20% de arancel.  Creo que, en principio, fue una medida acertada, aunque el volumen fue inferior a lo necesitado.

Los contingentes de desabastecimiento, como él de frijol, permiten importaciones para cubrir todo o parte del déficit del país, sin pagar el arancel normal.  El contingente es irrelevante para las importaciones que pueden venir desde el resto de Centroamérica, ya que ellos normalmente entran sin arancel; es decir, sólo aplica para importaciones que se originan fuera de la región.  En el país, estos mecanismos han sido utilizados anteriormente para arroz granza, maíz amarillo, maíz blanco, frijol, carne de cerdo y, más reciente, harina de trigo.

El primer reto en el proceso de apertura de un contingente es hacer un buen cálculo del desabastecimiento (en la próxima semana, detallaremos la metodología para hacer esto).  Cómo el mercado regional es tan importante, y las relaciones comerciales tan estrechas para el frijol en la región, es imprescindible tomar en cuenta la situación regional, algo que no se ha visto por parte de las autoridades nacionales.  Por otro lado, se pudo haber anticipado mucho mejor el alza del precio, que se aceleró en mayo, y la necesidad de importación.  Es probable que Nicaragua supo de su bajo nivel de producción de frijol rojo (por desvío de áreas hacia el frijol negro) en marzo, pero aparentemente no hubo ninguna comunicación por parte de dicho país para advertirle a sus socios que esperaban una situación que afectaría a un producto tan básico en la dieta (lo cual refleja mal sobre el estado de la “unión centroamericana”).

granos2Debido a las pérdidas por sequía en toda la región centroamericana, la apertura de un contingente en 2015 para maíz blanco y posiblemente otro para el frijol, podría ser necesaria para aumentar la oferta a un menor costo.  En el caso del maíz, se podría programar un volumen inicial, y luego ajustarlo cuando la cosecha nacional de maíz en noviembre haya salido, ya que el impacto de la sequía todavía es incierto (adicionalmente, existe la ventaja que el precio internacional del maíz es relativamente bajo ahora por las buenas cosechas en Estados Unidos).  Para el frijol rojo, se podría ajustar el volumen inicial dependiendo de la cosecha salvadoreña en noviembre y la nicaragüense en marzo-abril 2015.

Otro aspecto importante es para cuándo se programan la apertura y vigencia de los contingentes, para evitar que hay un exceso de producto importado cuando entra la cosecha y el precio tiende a caer por la mayor oferta domestica.  Por ejemplo, el 75% de la cosecha nacional de frijol ocurre en noviembre, entonces, el contingente no estará vigente en ese momento (aunque se puede importar con ello hasta el 31 de octubre, lo cual deja un margen muy reducido).

Luego, es importante tener reglas claras para el contingente y su forma de distribución, por ejemplo, primera en llegada, o a prorrata entre solicitantes, etc.  En el Acuerdo 727, no está claro como se asignaría el contingente entre los solicitantes si existiera una demanda mayor que el volumen de cuota disponible, lo cual genera inquietud sobre la transparencia del proceso.

Hasta la fecha, el contingente ha tenido muy poca utilización (con la información que he podido recopilar, menos del 10%).  ¿Por qué?  Hay varias razones posibles:

  • Dificultades en conseguir el producto, aunque últimamente está llegando frijol de Etiopía, lo cual tarda dos meses.
  • Incertidumbre sobre la necesidad de importación.  Esto fue más al inicio del año, pero sigue vigente:  por un lado el Gobierno dice que la cosecha nacional de noviembre 2013 fue récord, nunca menciona la baja producción de Nicaragua y dice que no hay escasez; pero por otro lado, abre el contingente.
  • Un limitado número de importadores elegibles, ya que el Acuerdo 727 excluye a los que se dediquen a la reexportación o industrialización del producto.  En la realidad, muchos importadores que tienen la capacidad de comprar un cargamento marítimo de frijol, venden en el mercado nacional y también reexportan, especialmente al mercado étnico en Estados Unidos.
  • Incertidumbre sobre cuales iban a ser las reglas para la venta del contingente importado.  El Acuerdo 727 dice que “los volúmenes…deberán comercializarse en el mercado interno…con el propósito de contribuir a mantener estable el precio del producto y evitar…el incremento en los costos de la canasta básica”, y que la “Defensoría del Consumidor estará…facultada para vigilar que el…frijol importado se comercialice en estas condiciones”.  Acordando la presión que la DC ya realiza para, en efecto, regular los márgenes, no se sabía a qué precio se iba a poder vender.  Esto está acumulado sobre la experiencia reciente de acusaciones de acaparamiento y las amenazas de controles de precios, aunque esta semana, el Ministro de Agricultura y Ganadería descartó esta posibilidad última, anunciando que se va a implementar un sistema de control de inventarios.

Es cierto que los importadores que logran introducir frijol importado tendrían la oportunidad de obtener las rentas económicas del contingente, pero estas rentas se limitan al tener mayor competencia en el mercado.  Y la competencia aumenta en la medida de que haya más agentes en el mercado, y que el mercado regional siempre esté abierto.

Una observación final sobre los contingentes.  Después de estimar los volúmenes de desabastecimiento, la determinación del volumen específico de contingente a otorgar depende de los objetivos de política.  Por ejemplo, si el objetivo es aumentar el precio al productor, por medio de una restricción o encarecimiento de la oferta, se buscaría un contingente limitado, pero si el mayor objetivo es reducir los precios para los consumidores, se debe abrir un contingente para todo el volumen de desabastecimiento.  En la práctica, los objetivos de política usualmente son una mezcla de los dos anteriores, lo cual señala la dificultad en una definición clara del volumen a otorgar.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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