La urgencia de programar apoyo alimenticio a los productores de subsistencia afectados por sequía

Esta semana, tuve el privilegio de asistir al magno evento “Avanzando la Agenda de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en los Países de la Región de Centroamérica”, en San Salvador, organizado por IFPRI y USAID.

El taller busca enfatizar la importancia de la seguridad alimentaria para el crecimiento económico, y los vínculos entre la agricultura, la nutrición y la salud.  También se presentaron herramientas para priorizar las acciones para la seguridad alimentaria en términos de su eficacia y la ubicación y otras características de las poblaciones que requieren apoyo.  Es especialmente provechoso dada la coyuntura que se enfrenta por la extrema sequía este año en el corredor seco de Centroamérica, aunado a la reducción de empleo en el café por la roya.

Acordemos que la desnutrición se puede caracterizar por dos tipos, la desnutrición crónica y la coyuntural.  La desnutrición crónica requiere soluciones más estructurales, como apoyo alimenticio para niños menores a cinco años y mujeres embarazadas, suplementación de micronutrientes, mayor productividad agrícola, etc., y, la solución definitiva, aunque no exclusiva, el crecimiento económico.  La desnutrición coyuntural requiere una atención más inmediata y focalizada.  Y grandes grupos de la población centroamericana están enfrentando el riesgo de una desnutrición coyuntural, que luego puede convertirse en una desnutrición crónica.  Con la desnutrición se perjudica la salud, y el desarrollo físico y cognitivo, lo cual puede generar un daño permanente en los niños.

La sequía, la peor en 44 años, ha generado altas pérdidas en la producción de maíz en todo el corredor seco de la región.  En El Salvador, se perdió por lo menos el 25% de la cosecha primera de maíz; el MAG ha entregado 63 mil paquetes de resiembra, lo cual funciona hasta cierto grado, pero para muchos productores, tampoco habrá suficiente humedad para obtener una buena cosecha de segunda.  El Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONASAN), con el apoyo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), está coordinando un esfuerzo para estimar el número de familias que efectivamente han perdido su cosecha y están en riesgo de inseguridad alimentaria; tendrán esa estimación en pocas semanas.

Algunas familias productoras han experimentado una ligera reducción en la cosecha, otras una pérdida completa, y la mayor preocupación es que siendo productores de subsistencia que, en una alta proporción, no tienen otros ingresos sustanciales, SI NO PRODUCEN, NO COMEN.

Por otro lado, hemos enfatizado el tremendo impacto de la roya en la producción de café en la región pero especialmente en El Salvador y, por ende, en la demanda para empleo.  Se proyecta una ligera recuperación en la producción nacional hasta 1.1 millones de qq oro-uva, aunque probablemente rondará los 900 mil.  Aun así, siempre queda un grupo de aproximadamente 150 mil personas que ya no obtendrían los ingresos acostumbrados por su trabajo en café.  El PMA ha logrado obtener recursos para apoyar a solamente 33,200 familias de trabajadores de café en dos programas diferentes.

Durante la sequía de 2012, analizamos algunas medidas de mediano y largo plazo, pero LO MAS URGENTE ES ATENDER LAS NECESIDADES NUTRICIONALES de las familias más vulnerables.  Este apoyo debe ser bien focalizado, y puede incluir modalidades como alimento por trabajo a cambio de sus esfuerzos para construir obras que reducirá su vulnerabilidad climática en los años futuros, como medidas de conservación de suelos, estanques y sistemas de riego.

Si bien El Salvador está con fuertes limitaciones fiscales, siempre existe la opción de reorientar los subsidios de gas, electricidad y agua que llega al 40% de la población con mayores ingresos, e invertir en este grupo de familias productoras de subsistencia en su urgencia que durará todo el próximo año, y también en un programa de apoyo alimentario para las familias más vulnerables en el país.

Los países vecinos sí han tomado en serio está situación.  Guatemala ha declarado una situación de emergencia en varios departamentos y ha iniciado un programa de entrega de alimentos para esperar apoyar a 236 mil familias.  Honduras también ha declarado emergencia en el corredor seco, y busca dar apoyo alimentario a 120 mil familias afectadas por la sequía.  La ventaja de una declaración de emergencia es en la gestión de recursos  para atender el problema.  En El Salvador, la respuesta aún es incierta.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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