Ahora se pronostica una canícula más fuerte para mayo-julio 2015

¡Cómo cambian las cosas en solamente un mes!  Inicialmente esperabamos una ocurrencia del fenómeno de El Niño que produjera impactos relativamente ligeros en la estación lluviosa en Centroamérica, pero las condiciones climáticas han cambiado.

Por un lado, ha existido un calentamiento de las aguas de la costa del Pacífico en Centroamérica desde octubre 2014 causado por El Niño, y por otro lado, según el CRRH, desde marzo 2015, las temperaturas en el Atlántico tienen “anomalías negativas”, es decir, son inferiores a las normales.  Acordemos que la intensidad del efecto de El Niño en parte está relacionado con la diferencial de estas temperaturas; cuando ambos están calientes, el impacto de El Niño es menor, pero cuando el Atlántico se enfría al mismo tiempo que hay condiciones de El Niño, este fenómeno tiende a tener un mayor impacto en la región.

ENOS15Por ende, en las zonas más propensas a lluvias inferiores a lo normal, es probable que “la canícula se extenderá y será de mayor intensidad”.

En El Salvador, se podría atrasar el establecimiento de la estación lluviosa, particularmente en el oriente.  Para las zonas costeras extremo oriente y extremo norte, existe una mayor probabilidad de lluvias menores que las normales para julio, y que la canícula será más larga y más intensa especialmente para estas regiones.  El cultivo de maíz en estas zonas sería especialmente susceptible a pérdidas (ver aquí para más detalle sobre potenciales impactos en el sector agropecuario).

Esto será el segundo año consecutivo con sequía, aunque no especifica sobre su intensidad; incluso sería difícil superar la sequía de 2014.  Pero todo indica que será más intensa que lo inicialmente esperado.

Por otro lado, según el NOAA, esta ocurrencia de El Niño va a durar más tiempo que lo inicialmente esperado.  Entonces, también tenemos que estar pendientes de posibles impactos en el clima durante agosto-octubre.  Esto podría afectar el cultivo de frijol en los tres países de Honduras, El Salvador y, en menor grado, Nicaragua.

Es importante reiterar la importancia de una estrategia que puede ser organizada por el gobierno, incluyendo medidas de corto plazo, como la entrega de paquetes agrícolas a productores que pierden su siembra inicial y programas de alimento por trabajo para familias de productores de subsistencia que no logran recuperar su alimentos.  También requiere la implementación inmediata de un plan de mediano plazo para reducir la vulnerabilidad de los cultivos y las familias productoras antes estos fenómenos cada año más recurrentes, con medidas como el uso de prácticas de conservación de agua y suelos en laderas, la ampliación de uso de riego, y la construcción de reservorios comunitarios (hablamos de esto el año pasado, y ya se perdió un año).  Esta estrategia debe hacerse pública y buscar el acompañamiento del sector privado, los ONGs y la cooperación internacional.

About amyangel5

Economista agrícola, analista del sector agropecuario salvadoreño y centroamericano.
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